
Lo dijo Sabella: hay que sacarse el sombrero por estos leones de América. Por Andujar, el arquero de los nervios de acero. Imbatible como local y con guantes de gloria en la consagración del Mineirao. Volvé pronto, Mariano. Por Cellar, que aportó algo más que su temple y su fuerza: arriesgó su físico por la lesión en la rodilla y tuvo su premio. Un verdadero samurai. Por Schiavi, que en cuatro partidos se comprometió al 100 % y fue como si jugara en Estudiantes desde hace años. Bienvenido a la historia del club, Flaco. Por Desábato, sostén inquebrantable de esta epopeya. Quería su título en el club y lo defendió con alma y vida. Acá lo tenés, Chavo, disfrutalo. Por Ré, que jugó siempre con el corazón, que en cada partido entregó todo y que de tres o de cuatro nunca defraudó. Para aplaudir, Colo. Por Pérez, que dejó de ser una buena promesa para transformarse en aquel Sosita del Apertura 06. Aportó talento y esfuerzo. Besá la Copa, Enzo, lo lograste. Por Braña, que… ¡qué más se puede decir! Mete, corre, transpira, contagia, emociona. El mejor 5 del país, aunque pocos lo reconozcan. No te vayas nunca, Chapu. Por Benítez, que aportó su zurda exquisita, su coraje para bancarse los reproches y su valentía futbolística para hacerse cargo del equipo cuando no estuvo Verón. Te lo merecés, Chino. Por Verón.. Y si, sin él, sin la Bruja, sin su calidad, su mística, su liderazgo y sin su apellido ilustre, esta Copa no hubiese vuelto a las vitrinas del club. Un monumento no alcanza, Bruja. Por Gastón, Fernández, que siempre dio algo más de lo que podía y que, por jerarquía, también fue clave para levantar la cuarta Copa. Volvé cuando quieras, Gata. Por Boselli, el de los festejos decisivos, el mismo que demostró que podía ser goleador de un equipo y, nada menos, del mejor de América. Lo hiciste, Mauro. Por Calderón, que aportó con su sabiduría, que predicó con el ejemplo y que, a pesar de jugar poco, fue importantísimo para el grupo. Tu carrera merecía este título, Caldera. Por cada uno de los que entraron y entregaron su corazón en esta leyenda copera. Sí, esta Copa es de todos ustedes. Por el propio Alejandro Sabella y su cuerpo técnico, que supo transmitirle a este grupo la mística del club, que los motivó con los cuadros de los campeones y que, efectivamente, ahí los puso con capacidad, trabajo y seriedad: llenos de gloria, dentro de este marco de equipo inolvidable. Por la gente, que apoyó como nunca, que fue a todas partes y que pudo volver a vivir aquellas finales de otras épocas. Hoy no hay generación de hinchas que no sepa lo que es ganar la Libertadores. A todos y por todos. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias
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